Home.
Biografía.
Música.
Galería.
Treinticuatro.
Contáctenos.
© Copyright 2009 Neftalí Ortiz - All Rights Reserved – Prohibida la utilización sin autorización.

Desde joven comencé a tocar el cuatro puertorriqueño, no solo con danzas, seises y aguinaldos, también tenía un repertorio bastante grande de canciones de Mario Hernández. Siempre me fascinó el sonido y guajeo del tres cubano. Aunque tuve la oportunidad de tocar uno, lo encontré bastante complicado por la afinación tan rara que tenía. Lo descarté porque no podía relacionarlo técnicamente con una guitarra, requinto o el mismo cuatro.

     Siempre me ha gustado armonizar canciones con acordes sustitutos a los ya tradicionales establecidos en nuestra música popular. Hace 2 años experimenté con uno de mis cuatros, puse una 3ra. en la 1ra. y una 1ra. en la 3ra. Se oía como un tres y sentí cómo los acordes se abrían, la amplitud en sonido era sorprendente. Descubrí que no fui el 1ro. en hacerlo, el maestro Nieves Quintero había grabado un disco con ese mismo sistema. Algunos cuatristas también lo han hecho alguna vez en sus vidas. Pero me dije a mí mismo, ese “43” necesita más caja armónica para acercarlo más al tres cubano. De ahí surge y nace el 1er. prototipo, el “34”, una caja de tres conservando el diapasón del cuatro. Lo construyó mi amigo, el famoso artesano Freddy Burgos a petición mía. Creó una obra de arte, construcción de primera y todos los elementos que le pedí como músico.    

La idea de construir el “34” ha sido para experimentar y entrar al mundo de la música cubana. Yo, en lo personal me crié en la bohemia, entre el pueblo de mi querida gente de Cayey y Barranquitas con un gran repertorio de boleros del ayer al estilo de Quique y Tomás, Sylvia Rexach, Edmundo Disdier, Bobby Capó, Don Felo, música de tríos y obviamente la música de Antonio Carlos Jobim. Por esa razón tengo una vena muy arraigada en la música popular.

     Con el “34” puedo montunear, tocar acordes y si se guajea correctamente estaríamos escuchando un tres cubano. ¿Qué faltaría? Hacer una buena selección de canciones que tengan el tumba’o del son, la guajira y el cha-cha-chá, como tocaban los sextetos en los años ’40 y ’50. Por medio de la Internet logré conseguir a los bravos del tres, Mario Hernández y Pancho Amat.

     Sigo amando el cuatro puertorriqueño, siempre hago mis grabaciones para el público, pero si se trata de tocar algo bailable con una trompeta, el “34” es el instrumento idóneo para eso.

     Esto es un nuevo reto a la imaginación de un músico que solo desea entrar en otro campo que solo dominan los tresistas de P.R. y nuestros hermanos cubanos. Pronto escucharán más noticias del “34”.

 

“34” con Son
Rolando Cotto, Neftalí Ortiz, Tony Rivas